Posteado por: Jose Donosti | 2 noviembre, 2008

1 de Noviembre

Aunque ayer era sábado y se suponía que el supermercado abría hasta las 21, pronto me di cuenta de que esto no era así. 1 de noviembre es día festivo así que muchas tiendas cerradas.

Quería hacer algo de compra, por lo menos tener algo para el desayuno y una bolsa de esas lechugas cortadas y limpias -que en ocasiones encierran sapos y culebras-. Y como en Madrid siempre hay opciones, me fui al Carrefour City -curiosamente muchos de los supermercados de descuento urbanos han añadido esta palabra inglesa- que está a 1 calle y media de mi casa.

La que iba a ser una compra sencilla y rápida se tornó en un suceso de ricas y variadas anécdotas. No veía ninguna de esas cestas -trolley- tan prácticas y que no requieren dejar ni introducir ninguna moneda, así que fui a coger un carro. Una persona rodeada de muchas bolsas de compra estaba “haciendo el capullo” intentado meter el carrito de la compra en su sitio para recuperar la moneda; Pero por alguna extraña razón el carro no encajaba en su sitio y por tanto era difícil conectar el candado del carro anterior al tuyo de forma que su moneda saliera.

Como yo quería coger uno, y él era el obstáculo que me impedía cogerlo… enseguida me comentó sus preocupaciones haciéndome una sugerencia sin maldad: “¿si tienes 2 euros te dejo este carro…?”. Como pensaba que simplemente no sabía poner el carrito bien, comprobé que la moneda metida era de 2€ y accedí. Total que inicié mi compra por fin…

No suelo coger jamón serrano, pero lo vi en la estantería por 2,50 y me vino a la mente hacerme bocaditos con queso en esas horas en las que por cansancio o urgencia no tienes tiempo de cocinar algo más elaborado. Recuerdo que según algunos entendidos un jamón bueno debe costar más de 10€; pero éste tenía buena pinta y no un precio tan desorbitado.

Con el carro semi-lleno/vacío fui a pagar dándome cuenta que había olvidado pesar los tomates de ensalada que cogí en su báscula…  abandoné la cola ya formada en mi caja y fui a corregir este hecho […] volví y todo bien. Los artículos pasados por el scanner y la cuenta ya enunciada por la señorita: “38,25€”.

mmm me parecía demasiado… yo siempre que hago la compra y cuando voy a pasar por caja tengo una idea aproximada de cuánto va a ser. 3€ arriba o abajo.. así que le pregunté: “¿Cuánto?”; “38,25” me respondió a lo que yo espeté: “pero, ¿qué artículo me ha hecho subir el importe de la compra?

En medio de esta conversación la cola se hacía más grande y ya empezaban a mirarme cómo el pesado pobretón que discute cualquier importe porque todo le parece caro… “bueno has comprado esto, aquello… está bien” me decía la cajera al tiempo que simulaba hacer un inventario de mis bienes con la factura. “Quizá es el puto jamón ese que en vez de ser 2,50€ ha sido 22,50€” pensé… Total que firmé la cuenta y una vez colocadas las cosas en sus bolsas, me decidí a ver el ticket bien pegadito a la cajera para que luego no me dijera eso de: “lo siento, ¿quién eres tú?”. Al final de la historia me había cobrado 36 briks de leche en lugar de los 6, con lo cual el importe subía de forma importante… dinero devuelto y disculpas aceptadas.

Muy bien ya quería pirarme. Son estas situaciones en las que dices para ti esa onomatopeya “jam” o que también puede sonar como un sí no pronunciado, como un bip porque lo único que haces es sonido que extrañamente se parece a un “sí” entendido por todos […] “a mi me quería timar… que cabrona”…

Ya no me acordaba; pero ahora tenía que solucionar la papeleta del carro mágico que no encajaba en su sitio… Resultó que el tío que con el que hice el trueque -2€ por carro- no era gilipollas ni tampoco estaba haciendo el capullo. Es más diría que fui yo de haber alguno… Ahora me encontraba yo en las mismas que él; y la única solución parecía engañar a otro con el truco…

Pregunté al guardia, a una cajera y a la otra cajera que casi me la lía. Pero era prime time y su solución no era muy halagüeña: “espera a que se acabe la cola y ahora vemos” El tema era que extrañamente ese carro era único en tamaño. Había 3 tipos, peque, mediano y grande… pero sólo había un modelo grande -el mío- y por tanto sin otro igual que pudiera buscar para emparejarlo y recuperar mi moneda…

Es estas situaciones en las que me digo “venga yo soy Erasmus, ya he tenido miles de estas, sólo saca el recetario y actúa” jaja… total que tras descartar llevarme el carro a casa -¿qué iba a hacer yo en casa con eso? hice un cococrás más un Tetris y de una forma inverosímil enganché mi carrito a uno pequeño sacando mi moneda y yéndome por fin.

Sólo me hicieron falta 5 min. de un día para ya tener historias de esas que me suceden muy a menudo. Fair Enough 🙂

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Responses

  1. Muy buena historia! Toca estar atento para evitar timos!!!


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