Posteado por: Jose Donosti | 15 julio, 2008

La policía secreta (II)

Aquí venimos con otro capitulo de la saga “La policía secreta”. Si bien recordáis hace ya unas semanas comentaba el encuentro (fortuito claro está) con los secretas.

De atrás para adelante, como sucedió en el transcurso del tiempo, hoy continuo narrando la Segunda vez que supe de ellos.

Fue en Bcn (Barcelona), hace dos veranos. Mi mejor amigo se hallaba mal, muy mal. Tanto que él ya no era consciente de sus actos. De alguna forma lo estábamos perdiendo, y eso nunca puede suceder. Así que pusimos cartas en el asunto. Nos desplazamos a la ciudad condal y preguntando aquí y allá empezamos a buscarlo por toda la urbe.

Al final, nos dimos cuenta que lo bueno si breve dos veces bueno. Recurrimos a la policía. Todo fue mucho más largo y una historia larga, tediosa, complicada y a veces desesperante, pero nada más que pondré los esbozos de ella para que pueda ser amena y sencilla.

Total que al final fue la secreta quien nos ayudó. Estamos en la comisaría hablando con el comisario en jefe y al lado de los policías de paisano que iban a buscarlo. “normalmente no vamos con la gente interesada para encontrar al desaparecido, esto es muy raro” nos decían los secretas, mientras conducían su turismo por toda la ciudad y todos a una íbamos fijándonos en los rostros que se nos cruzaban por las calles. Fue divertido cuando en la comisaría nos preguntaron a nosotros si éramos secretas (deben no conocerse entre ellos, porque sino…)

Otra anécdota inherente al secretismo de este cuerpo de la policía son las multas de tráfico. Da igual que estén persiguiendo a un sospechoso o buscando a un desaparecido. Si estacionan mal el coche, recibirán su correspondiente multa ante la que no cabe el recurso de “¡¡policía quietos!!” Paradojas de la vida.

Por cierto amen de la secreta, pero relativo a la policía en general también tengo otro sucedido que aprovecho para comentaros. El pasado fin de semana se celebró en Madrid y en todo el mundo el día del orgullo gay. Fuera a parte de lo que piense cada uno, he de decir que es una gran fiesta, pues todo el mundo sale a la calle como si fuera una verdadera fiesta de verano.

Bien, en esto que andábamos por la calle camino de no sé que bar, cuando se me ocurrió cantar la canción de KRS-One “uh! Uh! That’s the sound of the police! Uh! Uh!..

Claro ahí estaba el policía tonto con su moto limpia, el cual se molestó y arrancando la moto se aproximó a mi: “buenas noches caballero, ¿le gustaría que le pusiera una multa de 300 euros por alterar el orden público?” No podía entender su problema… en todas las calles había gente despendolada haciendo el mal sin compasión. Pero el fulano la tomó conmigo. Sin más “no, no gracias, no quiero estropear las vacaciones” 😀

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