Posteado por: Jose Donosti | 15 marzo, 2008

La búsqueda de piso

Irremediablemente, tarde o temprano, uno siempre tiene que salir del nido. Cuando llega la edad de volar y marcharte de casa de tus padres, ya sea por irte a vivir con la pareja, por cambiar de ciudad o por “x” motivos, la opción mayoritaria es irse de alquiler.

Y bien, ¿cómo es esto de buscar piso en alquiler? Para empezar, he de admitir que es un trabajo en sí lleno de dificultades y que exige fundamentalmente tres cosas: paciencia, paciencia, paciencia.

Si eres estudiante y estas buscando el primer empleo, lo más conveniente es que busques una habitación en lugar de un piso. Y es que a pesar de que tengas dinero ahorrado, las múltiples garantías exigidas echan para atrás a la gran mayoría. “tres meses por adelantado, fianza, aval, y tres últimas nóminas” me pedía una alegre mujer al mostrarme su mini piso de 25 metros cuadrados (increíble).

Eso sí jamás, compartas piso con el dueño del mismo. De por sí creo que es una premisa básica que el dueño de un inmueble siempre va a estar más encima de ti para que no “rompas” su hogar. El colmo de esta desdicha le sucedió a un compañero de trabajo. Infringió el código ético y se instalo con otras 3 chicas, una de ellas la dueña. Pues bien este amigo, y las otras 2 chicas tienen que soportar la dictadura de la susodicha: que apagues la luz cuando salgas de aquí, Que cierres el grifo mientras enjabonas los platos, que me des tu colada blanca para limpiarla juntos, que apuntes que tarea de casa has hecho, que no hagas demasiado ruido, que cojas una servilleta, que enciendas la campana y no abras la ventana cuando cocinas, y un largo etc. de peros que hacen imposible una convivencia agradable. 

Existen también otros servicios que a veces son de ayuda. Sólo a veces. Son los ofrecidos por personas que poseen una gran red de contactos entre particulares que se dedican a alquilar pisos. Te cobran 90 euros, y te mandan al móvil sms con citas concertadas para que vayas a ver pisos que se ajustan a tus requerimientos… En su día conté con estos servicios, teníamos poco tiempo y toda ayuda era poca. Vi bastantes pisos, pero al final cosas de la vida logré mi piso actual vía amigos de unos amigos.

Esta tercera solución, quizá es la más efectiva. Preguntar a tus amigos, familiares, compañeros de trabajo o algún conocido de todos estos. Así se teje una red enorme que al final te facilita bastante las cosas.

 

 

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