Posteado por: Jose Donosti | 16 febrero, 2008

Metro de Madrid y sus Gate-blockers

El gran metro de Madrid tiene vida propia. Bueno no es que esté delirando, pero así como los barrios y ciudades tienen un ambiente, un ritmo y en definitiva un estilo vida, el susodicho metro tiene el suyo propio.

 

Algo que al principio me molestaba muchísimo es el “Gate-blocking” de los usuarios del metro. Este término anglosajón lo aplico al sencillo acto por el que una persona entra en el vagón de metro y se coloca exactamente en el centro de la puerta, a 2 milímetros del botón que ha de pulsarse para salir, y justo en el punto por el que uno entra o sale del convoy. ¿¿Pero es que son tontos estos madrileños?? Os juro que fue lo primero que pensé.

mtro-madrid.jpg

 

Y allí se ponen siempre las personas que practican este deporte del “Gate-blocking”. Éstas lo hacen porque su vida es una espiral vertiginosa al estilo de una montaña rusa, y no pueden permitirse el riesgo de tener que esperar 11 seg. más para salir del metro, pues perderían la siguiente conexión de metro, tren o bus que les ha de llevar a muy muy lejano y por tanto comenzarían el día con mal pie.

 

Así llega el tren de metro a la estación y sus dos primeros y últimos vagones están rodeados por fanáticos comprometidos con la causa. Tanto es así que en hora punta cuando todos los vagones están llenitos, has de tener cuidado con no tropezarte con un creyente de esta religión, si tu objetivo es entrar en el metro claro. Es decir, no importa que estés viendo que hay espacio de sobra en el medio de los vagones, ni siquiera que haya sitios libres. Un buen Gate-blocker jamás cederá su sitio en primera línea de salida para permitirte pasar. Al menos no lo hará por iniciativa propia.

 

Compartiendo esta sensación con mis allegados, una bella dama me contó una graciosa experiencia al respecto. Ella estaba en el vagón del peligro y en una parada concurrida donde muchos quieren subirse al vagón pero pocos quieren salir y abandonar su plaza de privilegio, llegó un persona que llamaremos Sabonis por su estatura y complexión. Los Gate-blockers como su religión profesa no se inmutaron al principio, pero cuando Sabonis dijo en voz alta y firme y señalando con su dedo:

 

“!Hay mucho sitio allí!”, y sólo en ese preciso momento, el rebaño de fanáticos se movió al unísono a la derecha dejando sitio a los querían entrar como manda el sentido común.

 

Aprendiendo y divirtiéndome con la fauna de Madrid. 🙂

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